Apnea
El día que Julio murió su madre respiró. Habían sido demasiados años viviendo en apnea. Algo más de una década sin respirar empieza a hacerse cuesta arriba. Era una falta de respiración, un ahogo, una ruina que iba creciendo por días, por momentos. Cada segundo era la viva imagen de un tormento. Encontraron el cadáver de Julito al lado de una nave en ruinas que había en un descampado. Las ratas habían devorado parte de su cara y la jeringuilla todavía colgaba de una vena perforada en el brazo. Fue una muerte fulminante, sin agonía, aseguró el forense a la familia. Algo de consuelo aportaron esas palabras a una madre que enterraba a un hijo recién ingresado en el mundo adulto. La droga había cambiado su fisonomía, su carácter, la vida entera de una familia a la que apenas le daba para poner un mendrugo de pan en la mesa a mediodía. La heroína se había puesto de moda y...