Pisa
Me comentó un amigo hace ya tiempo que era la única persona conocida que escribía puntos al final de mis Whatsapp. No sólo, continuó, puntúas al final, también pones los interrogantes del principio. Lo decía con un signo de exclamación en su mirada. Lo cierto es que mi amigo era en ese momento una persona insultantemente joven, hoy sigue siendo joven aunque ya no insultante. Le asombraba que a uno le hubieran enseñado como Dios manda a escribir y las, como dice mi señor padre, cuatro reglas. Y no sólo que se las hubieran enseñado en la más tierna de las infancias, sino que todavía las mantuviese con el sonrosado en la piel del estar vivo. En las aplicaciones de mensajería instantánea, que así se llaman, galopan por doquier las faltas de ortografía, las incoherencias gramaticales y el escaso uso de los signos de puntación. Gracias a tales desmanes, la lectura, y qué decir el entendimiento, del mensaje se...