Actos de valor
De un tiempo a esta parte, en mis paseos de caminante (lo que los cursis adoradores de idiomas extranjeros han dado en llamar flaneur ), vengo observando que el prójimo anda falto de una serie de principios básicos. Como vengo diciendo en este sitio que nadie lee, la falta de estética es un hecho demostrable. Hoy la corbata ha quedado relegada a bodas, bautizos y asuntos de oficina o, en el peor de los casos, como enseña o marca diferenciadora y distinguible de una empresa o comercio. Ni que decir tiene que la mujer, siempre más coqueta que su vecino de enfrente, se deja arrastrar por imágenes no del todo favorecedoras. Pero estas observaciones de la falta o carencia de estética ya han quedado reflejadas de más en otros escritos que mi único y, como no puede ser de otra manera, querido lector habrá leído con anterioridad y habrá llegado a la conclusión que llega quien esto escribe. Imagino. Por otro lado, me gus...